DR. ALEJANDRO GARCÍA RAMÍREZ
UROLOGIA MONTERREY
CÁNCER RENAL
CÁNCER DE PRÓSTATA
CÁNCER VESICAL
CÁNCER DE TESTÍCULO
CÁNCER VÍA URINARIA
CÁNCER DE PENE
CÁNCER VÍA URINARIA

CÁNCER DE LA VÍA URINARIA (PELVIS RENAL, URÉTER )

La pelvis renal es la primera porción del sistema excretor de la orina, que es una vía o conducto a través del cual la orina formada en el riñón es transportada hasta la vejiga. La vía excretora esta formada entonces por los cálices y la pelvis renal (que forman parte del riñón) y se comunica con un tubo único denominado uréter que desemboca o termina a nivel de la vejiga. Todo el interior de la vía excretora esta revestido por dentro por una capa de células que son el mismo tipo de células con el que está revestido el interior de la vejiga. Es en esta capa de células donde se originan los tumores de la vía urinaria o excretora, ya sea a nivel de los cálices o la pelvis en el riñón o a nivel del uréter.

Los factores de riesgo asociados al desarrollo de este tipo de tumores son los mismos que los que se asocian al desarrollo del cáncer de vejiga dentro de los cuales uno de los más importantes es el tabaquismo.

Síntomas

El síntoma más frecuente con el que se presentan este tipo de tumores es la presencia de sangre en la orina o hematuria y se puede detectar macroscópicamente, es decir el enfermo detecta el cambio de color de la orina (presencia de un número importante de hematíes o glóbulos rojos) o microscópicamente (cuando el número de glóbulos rojos es mínimo y sólo es detectado por el análisis de orina). En otros casos se pueden presentar con dolor lumbar producto de la obstrucción que estas lesiones pueden generar a nivel de la vía urinaria. En casos avanzados se pueden presentar con alteraciones del apetito, cansancio, pérdida de peso entre otros síntomas.

Diagnóstico

La realización de un análisis de orina permitirá confirmar la presencia de hematuria y descartar procesos infecciosos a nivel de la vía urinaria, además puede realizarse un hemograma (análisis de sangre) y determinación de los valores que evalúan la función renal.

En la citología de la orina (análisis de células en la orina) el médico patólogo puede identificar o descarta la presencia de células tumorales mediante la preparación especializada de la orina y la visualización mediante un microscopio.

Entre los estudios de imágenes que pueden realizarse para el diagnóstico de esta patología se encuentran:

  • Ecografía del aparato urinario: Es un estudio no invasivo universalmente conocido que permite evaluar las características morfológicas del aparato urinario (riñones, uréteres, vejiga y próstata (en los varones), pudiendo detectar alteración del riñón incluyendo los cálices y la pelvis renal o demostrando dilataciones de la vía urinaria que podrían ser consecuencia de tumores ubicados a nivel del uréter.

  • Urograma excretor: Es un estudio radiológico que permite evaluar la anatomía y función del aparato urinario, con detalles más precisos que la ecografía.

  • Tomografía Computada: este conocido método, que puede reemplazar o complementar a los anteriores, es utilizado para el diagnóstico y extensión de la enfermedad, importante para la toma de decisiones de tratamiento.

En aquellos casos en los que la sospecha de un tumor de la vía urinaria sea clara, pueden aplicarse las medidas de tratamiento sin mayores estudios. Cuando aún persisten dudas diagnósticas o en el mismo acto quirúrgico al comienzo del procedimiento se puede realizar una ureteroscopía. La ureteroscopía o ureterorenoscopía es un estudio que se realiza bajo anestesia en el cual a través de un elemento llamado ureteroscopio, que se introduce a través de la uretra, se observa por dentro el uréter y la pelvis renal en busca de tumores de la vía urinaria o de otras entidades que puedan ser responsables del problema. Por medio de la ureteroscopía se pueden obtener muestras de tejido para ser analizadas por el médico patólogo en el mismo momento (análisis o biopsia por congelación) o de forma diferida.

Tratamiento

La detección precoz de lesiones de pequeño tamaño pueden curarse si se aplica un tratamiento oportuno. Las alternativas posibles para la resolución de esta patología van a depender entre otras cosas del tamaño, ubicación y extensión del tumor. En gran parte de los casos el tratamiento de elección es la nefroureterectomía radical (extirpación del riñón y el uréter hasta su desembocadura en la vejiga). El motivo por el cual se indica este tipo de procedimiento radica en el hecho que estas lesiones pueden crecer nuevamente dentro de la vía urinaria del lado afectado si esta no es extirpada en forma completa. Los estudios por imágenes y la cistoscopia permitirán realizar el control de la vía urinaria contralateral y de la vejiga (ver Seguimiento). De todos modos, existen otras alternativas de tratamiento como la ureterectomía parcial, o los tratamientos endoscópicos (desde el interior de la vía urinaria) en los cuales solo se resecan las lesiones o tumores que deben ser aplicados en casos seleccionados según la determinación del urólogo tratante.

Seguimiento

Los pacientes con tumores de la vía urinaria deben realizarse controles periódicos con el objetivo de controlar los tratamientos, independientemente de la alternativa por la cual se optó. Es importante tener en cuenta que la vía urinaria puede comprometerse a cualquier nivel, incluso en algunos casos, puede desarrollarse enfermedad en la vía urinaria contralateral durante la evolución de la enfermedad por lo cual los durante los controles debe realizarse la evaluación y estudio de toda la vía urinaria incluida también la vejiga.

Entre los estudios que habitualmente se solicitan para realizar el seguimiento de esta enfermedad se incluyen:

  • Evaluación clínica adecuada

  • Análisis de laboratorio

  • Ecografía

  • Tomografía Computada

  • Cistoscopia

  • Citología de orina

La selección y frecuencia de los mismos deben ser indicadas por su urólogo.